martes, 4 de noviembre de 2008
DIOS ES AMOR, LA BIBLIA LO DICE
Por todos es sabido que por aquel entonces en el Vaticano andaban algo preocupados con el Gobierno Republicano debido a sus políticas "perjudiciales para los intereses de Dios" (tales como desamortizaciones de bienes parroquiales, implantación del matrimonio civil, concesión del voto a la mujer, etc.). De hecho todos recordaremos aquellas palabras de Azaña: "España ha dejado de ser católica". Es decir, que estaban contrariados por que el Estado se inmiscuía en asuntos religiosos.
Más allá de discutir acerca de la bajeza moral de los que se consideran defensores de la paz y protectores de los valores humanos, lo que pretendemos aquí es observar con detenimiento y comparar la situación de aquel entonces y la actual, en la que los representantes eclesiásticos aparecen en casi todas las mesas de debate sobre temas políticos, sociales, y culturales (sólo les falta aparecer en carrusel deportivo comentando las jugadas dudosas). Y no sólo eso, sino que también somos conscientes, aunque algunos no asistamos con regularidad a los sermones dominicales de que se utilizan estos dircursos para difamar la ley para la memoria histórica, el matrimonio homosexual, la asignatura de educación para la ciudadanía, y un largo etcétera de temas de gran actualidad, incitando a la objeción de conciencia (no son lejanas las manifestaciones al lado de la derecha española).
Pues bien llegados a este punto, lo que trataremos es de sentarnos en una mesa de debate con los representantes de dios en la Tierra (no os lo toméis en sentido literal; es bastante probable que ni siquiera respondan). Hoy propongo que sintonicéis en vuestros aparatos radiofónicos la Cadena Cope (la radio de la Conferencia Espiscopal), y escuchéis al menos media hora de cuaquier programa que trate sobre lo espiritual. Yo recomiendo "La Estrella Polar", que emiten de martes a jueves de 1:30 a 3:00 de la madrugada (sé que es un horario algo molesto, pero merece la pena). Una vez hayamos tomado nota de los temas tratados, argumentos vertidos y colectivos sociales insultados, elaboraremos una breve carta, donde expondremos nuestra opinión al respecto. Y como actividad voluntaria, el siguiente paso puede ser enviar una copia de nuestra carta a Cope, o al Obispo que consideremos oportuno.
Ya me comentaréis qué tal la experiencia.
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